Paisaje Itinerante


Itinerant Landscape

Public space installation

2012

Reproduction of a small natural landscape: a laurel tree, grass and a park bench inside a giant flowerpot suspended in the air via a crane. The public can climb the stairs and sit in the shade of the tree. The work traveled through three points in the city: Parque Morro Cabaña, La Piragua (Malecón between 19 and 17) and Fuente de La Juventud (Malecón and Paseo) during the 11th Havana Biennial.

The idea was to achieve an appearance similar to the flowerpots that abound in patios, windows and balconies and thus establish a relationship between the private of an object that through scale became public and participatory. His itinerancy gave the possibility of talking about the multiplicity of landscapes, turning one into the other and generating experiences that achieved the idea of ​​total integration into the landscape of the work and its viewers. This was possible when a gesture of individual encounter became collective and those participants of the work who appreciated the panorama in which this landscape had been installed, at the same time were the object of observation of those who inhabited the other larger landscape where this – of transit – had been emplaced. The micro space created inside the pot invited a conscious and transformative contemplation towards the changing exterior in each itinerancy of the work.


Paisaje Itinerante

Instalación en espacio público

2012

Reproducción de un pequeño paisaje natural: un árbol de laurel, césped y un banco de parque dentro de una maceta gigante suspendida en el aire a través de una grúa. El público puede subir las escaleras y sentarse a la sombra del árbol.  La obra itineró por tres puntos de la ciudad: Parque Morro Cabaña, La Piragua (Malecón e/ 19 y 17) y Fuente de La Juventud (Malecón y Paseo) durante la 11na Bienal de La Habana. 

La idea era lograr una apariencia semejante a las macetas que abundan en patios, ventanas y balcones y así establecer una relación entre lo privado de un objeto que a través de la escala se convertía en público y participativo. Su itinerancia daba la posibilidad de hablar sobre la multiplicidad de paisajes, volcándose uno dentro del otro y generando experiencias que lograban la idea de integración total al paisaje de la obra y sus espectadores.  Esto era posible en el momento que un gesto de encuentro individual se tornaba colectivo y aquellos participantes de la obra que apreciaban el panorama en el que este paisaje se había instalado, a la vez eran objeto de observación de los que habitaban el otro paisaje mayor donde este – de tránsito – se había emplazado. El micro espacio creado al interior de la maceta invitaba a una contemplación consciente y transformadora hacia el exterior cambiante en cada itinerancia de la obra.